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martes, 6 de julio de 2010

SIN IMPORTAR EL ESTADO CIVIL, LAS MUJERES PUEDEN SER DISCRIMINADAS POR EMBARAZO

Más allá de su estado civil, todas las mujeres tienen la misma posibilidad de sufrir discriminación por estar embarazadas; no obstante, a medida que aumenta la edad y el tiempo de experiencia en el empleo, disminuye ese riesgo, sostuvo Sonia Frías Martínez, del Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias (CRIM) de la UNAM.
Según datos de la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH), en el periodo 2005-2006, el 11.28 por ciento de las mexicanas contratadas por cuenta ajena en el mercado laboral formal, trabajando como empleadas, obreras o jornaleras, fueron víctimas de algún tipo de segregación por estar embarazadas, refirió.
Concretamente, al 10.7 por ciento se le requirió prueba de embarazo, y el uno por ciento sufrió despido por esa condición, no se le renovó el contrato, o se le disminuyó el salario, destacó.
Es un hecho que las mujeres son discriminadas por ser quienes, principalmente, están al cargo del cuidado y crianza de los hijos, subrayó la especialista en temas de género.
Sobre todo, la segregación en las maquilas es evidente, y ha sido extensamente denunciada tanto a nivel nacional como internacional.
En muchas ocasiones, como requisito para la contratación se les pide prueba de embarazo; en otras, es solicitada indirectamente al laboratorio donde se realizan sus exámenes médicos de rutina.
Las empresas realizan pruebas previas, o cada cierto periodo, bajo la suposición de que la productividad de las mujeres encintas puede ser menor, y también como forma de maximización de beneficios, al pretender evitar el ausentismo laboral por atención médica rutinaria, o reticencia a pagar prestaciones de maternidad y otorgamiento de permisos marcados en la legislación.
Según la primera encuesta sobre discriminación en el país, realizada en 2005 por la secretaría de Desarrollo Social, el 12 por ciento de los encuestados creen que “es preferible para la nación que las compañías no acepten a personas encintas, aunque se limiten los derechos de las mujeres”. De forma similar, 24.4 por ciento “pediría un examen al solicitar empleo”, precisó.
Las mujeres “en riesgo de maternidad” (aquellas que han sido madres y pueden volver a serlo, y quienes no lo han sido todavía) son concebidas como personas con incapacidad temporal, con limitaciones para desempeñar ciertas actividades y, al mismo tiempo, son más vulnerables a los malestares y enfermedades, agregó la coautora del informe Violencia contra la infancia en México, realizado bajo el auspicio de la UNICEF.
Asimismo, concluyó, no acuden a denunciar porque en algunos casos ni siquiera saben que se están violando sus derechos.

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