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sábado, 3 de julio de 2010

MENORES DE 12 A 17 AÑOS CON MÁS RIESGO DE DESARROLLAR DEPENDENCIA A LAS ADICCIONES

Los jóvenes de 18 a 25 años que no estudian ni trabajan tienen mayor riesgo de consumir drogas porque están más expuestos a que se las ofrezcan, ya sea regaladas o en venta, y cuando son menores de entre 12 y 17 años, aumenta la posibilidad de que continúen usándola o desarrollen dependencia.
Señaló lo anterior la directora del Instituto Nacional de Psiquiatría “Ramón de la Fuente”, María Elena Medina Mora, al dictar la conferencia magistral “Dr. Miguel F. Jiménez” en la Academia Nacional de Medicina.
Dio a conocer que hay una relación entre las adicciones y los trastornos mentales como ansiedad, pero cuando primero se presenta el problema mental y luego el abuso de sustancias, si es mujer tiene siete veces más riesgo de desarrollar dependencia, y si es hombre se multiplica por tres.
Dijo que la mitad de los adictos tienen este tipo de comorbilidad, por lo que propuso brindar atención de salud mental desde la infancia. De esta forma se puede prevenir hasta 30% el riesgo de dependencia.
Subrayó que el tratamiento ha jugado un importante papel, el cual está comprobado científicamente que es la mejor manera de prevenir el avance del problema, sin embargo, hay otros aspectos que se deben atender o reforzar, debido a que las adicciones son un problema complejo.
En ese sentido, habló de consolidar las intervenciones preventivas, continuar con el tratamiento en poblaciones de alto riesgo y trabajar más en el control de inhalables, sustancias que también se utilizan como droga, sobre todo por niños.
Propuso consolidar el sistema nacional de tratamiento, mediante la atención en el consultorio médico, porque las intervenciones breves de 10 minutos pueden tener hasta 30% de impacto positivo en pacientes que empiezan a consumir drogas y para ello se requiere capacitar al personal médico y de enfermería.
Otros modelos costo efectivos son el tratamiento con entre cuatro y nueve sesiones para los consumidores de inicio, y el respeto a los derechos humanos, al ser una garantía de la calidad de la atención.
Se debe cambiar la manera de conceptualizar el problema, dejando de considerar a la adicción como una falla moral y de pensar que el tratamiento no es necesario, e incorporar los avances de la ciencia, porque la adicción se puede prevenir y tratar.
Reconoció que hay que trabajar mucho más en hacer llegar el mensaje a los jóvenes, en intervenciones breves en el sistema de salud, tratar la causa –por ejemplo la conducta-, y no sólo las consecuencias como la enfermedad mental, y mayor entrenamiento para el personal de salud.
También se requiere ampliar el tratamiento para los dependientes severos, al ser un mecanismo que contribuye a reducir una parte de la violencia que se asocia con este problema, de acuerdo con la experiencia de otros países.
Al referirse a la mariguana, la especialista señaló que no es una droga inocua, produce dependencia, efectos durante la intoxicación y a largo plazo que interfieren en el desarrollo del adolescente, al disminuir su desempeño escolar y aumentar la deserción. Su uso frecuente se asocia con depresión, psicosis, cáncer y otras enfermedades.
Para ejemplificar, mostró un estudio científico en estudiantes mexicanos el cual demuestra que quienes han consumido mariguana durante dos años o más y por lo menos dos veces por semana, no tienen alteraciones cognitivas severas, pero sí déficit en las habilidades de atención y memoria y por lo tanto están en desventaja con sus compañeros. Dijo que es un problema complejo de diferentes dimensiones
Finalmente, indicó que México tiene una larga experiencia de combate y reducción de la demanda, que se empezó a consolidar en 1970 hasta la actualidad con el diseño de nuevos programas para atender a los jóvenes en riesgo y la conformación de redes con las instituciones que atienden el problema.



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