EL CAPITALINO

EL CAPITALINO
Visita nuestro nuevo sitio

sábado, 3 de julio de 2010

LAS PROMESAS INCUMPLIDAS DE LA MODERNIDAD DERIVAN EN UN DESENCANTO DE LA VIDA AMOROSA

La desilusión de las promesas incumplidas en la modernidad y la inestabilidad del proyecto político se trasladan al campo sentimental, lo que deriva en un desencanto paulatino de la vida amorosa, afirma el doctor Rafael Montesinos Carrera, investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), en su libro El mito del amor y la crisis de pareja.
La crisis económica que vive el mundo desde los años 80, la cual trastoca sobre todo el nivel de vida, las oportunidades y las condiciones de empleo, ha influido en la construcción de nuevos esquemas de pareja, donde las relaciones de poder entre los géneros son el conflicto primordial.
El profesor del Departamento de Sociología de la Unidad Iztapalapa asegura que con la incorporación de la mujer a los tiempos y reglas del ámbito laboral y social, los espacios de trabajo perdieron su carácter de exclusividad para los hombres, y el papel de proveedor dejó de ser preeminentemente masculino al interior de los hogares.
Las nuevas condiciones políticas, económicas y culturales colocan a hombres y mujeres en una situación distinta al pasado, esta situación ha desatado conflictos para muchas personas que aún no se han percatado de que las formas de convivencia y participación del poder al interior de las parejas pueden ser diversas y no necesariamente caer bajo un esquema tradicional, abundó el académico.
Más allá del elemento económico es importante repensar la relación existente entre amor y sexualidad, apuntó el doctor Montesinos Carrera. La perspectiva tradicional remitía la sexualidad a la naturaleza animal, en tanto el amor nos humanizaba. En la actualidad domina un hedonismo que sobrevalora el placer, diluyendo el amor romántico.
La monogamia como elemento que garantizaba la estabilidad de pareja ha ido desapareciendo, dando lugar a la práctica común de los divorcios como forma de ejercer la libertad individual y el amor cifrado en el deseo.
En este panorama donde se prioriza el amor erótico nada alerta de su doble faz: un componente animal y por tanto violento, y otro surgido como constructo social que la civilización moldeó para su desarrollo; “Cuando experimentamos al amor, corremos el riesgo de enfrentarnos al desequilibrio de estos dos referentes: el instintivo y el de aprendizaje social”.
Ante esto, el investigador propone reflexionar y estar conscientes de que vivir idealizando el amor nos coloca en total indefensión ante la realidad y la naturaleza humana.
Hoy es fundamental ser críticos para distinguir entre realidad y una idealización de la vida en pareja, aspecto que exige nuestra mejor disposición para respetar y cuidar de la persona con quien decidimos compartir parte de nuestra vida.
Si se adquiere conciencia se estará más equilibrado para percibir ambas fases del amor y actuar al respecto. Si se experimenta que el amor cumplió su ciclo de vida y resulta inevitable la ruptura, tal comprensión permite mitigar el impacto y enfrentar los cambios.
Una actitud más analítica también permite sensibilizarnos para encontrar nuevamente el amor y tener la responsabilidad suficiente para mantenernos solidarios con nuestros seres queridos al pasar a una nueva vida amorosa.

No hay comentarios: