EL CAPITALINO

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miércoles, 7 de julio de 2010

LA CREACIÓN DE UN MERCADO COMÚN EN NORTEAMÉRICA IMPULSARÍA LA ECONOMÍA DEL PAIS

La creación de un mercado común entre México, Estados Unidos y Canadá que permita la libre circulación de capital y trabajo entre estas naciones impulsaría el crecimiento económico que el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) no le ha dado a nuestro país, afirman investigadores de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).
En el artículo “Hacia el mercado común norteamericano”, publicado en el número 58 de la revista Análisis Económico, de la División de Ciencias Sociales y Humanidades de la Unidad Azcapotzalco, los especialistas plantean que el Mercado Común de América del Norte (MERCAN) debe mantener la eliminación de barreras internas y la vigencia de un arancel común externo.
Los doctores José Flores Salgado y Federico Novel,o Urdanivia, ambos del Departamento de Producción Económica de la Unidad Xochimilco y autores del texto, afirman que el TLCAN no ha conseguido un crecimiento dinámico de la economía mexicana, pero sí ha hecho que el país dependa más de sus relaciones comerciales con Estados Unidos.
En contraparte el MERCAN “no es un juego de suma cero en que el éxito de uno de los países integrados se construye a costa de la ruina del vecino; en realidad significaría un nuevo instrumento de extraordinaria utilidad” para las naciones firmantes, sostienen los académicos.
A 25 años de la apertura de la economía nacional y con 15 años de TLCAN, las políticas aplicadas no han tenido éxito en la integración del aparato productivo doméstico con la actividad exportadora del país.
De hecho existe una relación perversa en el proceso de integración internacional de Norteamérica –señalan los especialistas–, el comercio exterior del país se ha incrementado de manera extraordinaria, pero la característica esencial de dicha expansión ha sido el estrangulamiento de las exportaciones.
Ello quiere decir, entre otras cuestiones, que aun con la incorporación al TLCAN la economía mexicana sigue manifestando graves carencias en su estructura productiva y, por tanto, el déficit comercial de México con el exterior sigue presente.
Un primer balance expresa que a la par del crecimiento de las exportaciones, el avance de las importaciones ha resultado más dinámico y esto ha conducido a la acumulación progresiva de saldos comerciales negativos. Es decir, el déficit comercial de México aumentó con la puesta en práctica del TLCAN, incluso se aceleró a partir de 2001.
Con la firma de este tratado se buscó posicionar las exportaciones nacionales y acceder al ahorro externo –refieren los investigadores–; sin embargo, estos objetivos se erosionaron y ahora países como China, India, Brasil, Chile y Argentina desplazan a México en su papel como proveedor regional.
El TLCAN presenta limitaciones para los tres países, las cuales se pueden observar mediante la participación declinante de la región en el comercio internacional. En 2006 Norteamérica participó sólo con 13.8 por ciento del intercambio comercial internacional, frente al 19 por ciento presentado en 2000.
Asimismo, analistas independientes ponen énfasis en que el tratado se proponía atraer al país más capitales e inversión que redundarían en más empleos y mejor pagados, promesa que ha quedado lejos de lo esperado.
Los investigadores de la UAM señalaron que la generación de empleo formal en relación con el crecimiento de la Población Económicamente Activa (PEA) sigue rezagándose. Entre 1994 y 2007 el promedio anual de participación del empleo formal en la PEA fue de sólo 37 por ciento aproximadamente.
Por estas razones es propicio que México proponga un mercado común que modifique la forma de integración subordinada que hemos tenido y que en el proceso de negociación el factor trabajo no sea excluido como ya aconteció con el TLCAN.

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