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sábado, 3 de julio de 2010

EN PELIGRO DE BULIMIA O ANOREXIA, QUIENES HACEN DIETAS RESTRICTIVAS

Las personas que hacen algún tipo de dieta restrictiva tienen 18 veces más probabilidades de caer en trastornos de conducta alimentaria (TCA) como bulimia y anorexia, revelaron investigaciones realizadas en la Facultad de Psicología (FP) de la UNAM.
Mientras, otro estudio estableció que el 10 por ciento de quienes incurren en alguno de esos desórdenes nutritivos puede fallecer, y 30 por ciento tiene riesgo de padecer problemas serios de riñones, hígado o del tracto digestivo, indicó Olga Bustos Romero, de la FP.
En una investigación más, aplicada a mil 400 adolescentes mujeres que cursan el nivel medio superior (preparatorias públicas y privadas), y dirigida por la académica universitaria, se observó a este segmento para conocer el impacto y contribución de la publicidad, en la insatisfacción con la imagen corporal.
Se encontró que existe una correlación importante entre esa falta de satisfacción y la identificación con modelos publicitarios que promueven el “culto a la hiperdelgadez”, lo que convierte a las adolescentes en una población vulnerable, o de riesgo, para incurrir en TCA, dijo Bustos Romero.
Estas construcciones socioculturales se introyectan tan férreamente en las identidades y subjetividades que, finalmente, se vuelven un deber ser. “Es terrible observar cómo la imagen corporal se vuelve un mandato social, con repercusiones en la autoestima y salud de las mujeres”, indicó la especialista en género y medios de comunicación.
Resultados de la investigación
En esta investigación sólo participaron mujeres, porque en estudios piloto previos, realizados con adolescentes de ambos sexos, “nos percatamos que los porcentajes en hombres, en cuanto a la insatisfacción con la imagen corporal, son bajos (11 por ciento), y más aún en la asociación de modelos hiperdelgados-insatisfacción corporal”. Sin embargo, prosiguió, no se debe desestimar que esos porcentajes han ido en ascenso en los últimos años, explicó.
Los resultados revelan que 70 por ciento de las jóvenes muestran insatisfacción con su imagen corporal, y si bien esto constituye un problema multifactorial, una explicación convincente se puede encontrar en la perspectiva de género, considerando que desde el nacimiento, se instaura esa construcción sociocultural, refirió.
Ello deriva en la asignación de características, cualidades y atributos diferenciados para ellas, como lo femenino, que incluye la ternura, lo maternal, la dependencia, pero también la seducción y coquetería, entre otras, y para ellos, lo masculino, que abarca la autonomía, agresividad, asertividad, control y poder.
En ese sentido, abundó la psicóloga social, uno de los pilares fundamentales del estereotipo femenino indica que ellas serán valoradas (sobre todo por los varones) por el cuerpo y la belleza, que explota la publicidad para vender más productos, presentando modelos basados en el culto a la delgadez como un ideal.
Por otra parte, se ha asignado un estereotipo de mujer transnacional, que no corresponde a las características étnicas de las mexicanas. “Nuestros cuerpos son diferentes a esa imagen que tratan de imponer. Sin embargo, eso deja a las empresas ganancias millonarias, porque se ha convertido en una industria del consumo”, añadió.
Por ello, opinó, debe haber una corresponsabilidad de los medios de comunicación, establecida en los artículos 38, 41 y 42 de la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, para erradicar los ideales sexistas.
Por otro lado, es importante diseñar e instrumentar programas orientados a la formación de audiencias críticas, con enfoque de género, para que los ciudadanos tengan también un papel protagónico en estos cambios.
Finalmente, Bustos Romero recordó que la obesidad también forma parte de los TCA. Estudios recientes indican que muchas personas con sobrepeso u obesidad, cuando deciden bajar de peso, más que hacerlo por cuestiones de salud, lo hacen por el mandato de la imagen corporal, concluyó.

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