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viernes, 2 de julio de 2010

CON UNA PODEROSA BASE DE VOTANTES EL PRI ASPIRA A RECONQUISTAR LA PRESIDENCIA EN 2012

El Partido Revolucionario Institucional (PRI) acumuló poder regional y nacional, derivado de sus últimos triunfos electorales, que le proporciona una cantidad de votos sumamente poderosa para reconquistar la Presidencia de la República en 2012, asegura el doctor Roberto Gutiérrez López, investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).
En el artículo “Las elecciones de 2009 y sus repercusiones para la democracia en México” publicado en el número 20 de la revista Veredas, el profesor del Departamento de Sociología de la Unidad Azcapotzalco confirma el posicionamiento del PRI como principal fuerza política del país.
Como resultado de las elecciones legislativas en 2009, este partido pasó de 106 diputados en 2006 a 237 en 2009 -un incremento del 106 por ciento en un periodo relativamente corto-, con ello se convirtió en la corriente dominante al interior de la cámara. Su repunte le permite controlar también 20 de las 32 gubernaturas estatales. 
Los triunfos más representativos se dieron en Querétaro, San Luis Potosí, Campeche, Nuevo León y Colima, a ello se suman sus importantes victorias en el nivel municipal. Pero la estrategia política a partir de la cual buscará regresar a la presidencia aún no está completamente definida y no es posible anticipar ni garantizar algún resultado, asegura el investigador.
Además señala que las probabilidades de éxito priista se definirán por la forma de cohesionarse internamente y de cómo diseñarán una agenda legislativa que beneficie políticamente a quien será su candidato presidencial; en este plano, serán cruciales sus alianzas internas.
Algunas opiniones –continúa el académico– apuntan que el PRI estaría interesado en sentar nuevas bases estructurales para el desarrollo del país, a fin de recibir la Presidencia en 2012 en condiciones menos lamentables que las actuales y con un mayor margen de operación en distintos frentes.
Por otro lado hay quien argumenta que este partido utilizará su fuerza únicamente como poder de bloqueo legislativo, a fin de desacreditar en mayor medida las fallidas políticas públicas de la administración panista, asevera Gutiérrez López. 
En tanto, el Partido de la Revolución Democrática (PRD) sufrió en las elecciones de 2009 una caída muy importante en la votación. En 2006 obtuvo más de 100 curules en Cámara de Diputados, ahora tiene sólo 71.
Entre los factores que han ocasionado este decremento se encuentra el comportamiento poselectoral de quien fuera su candidato presidencial, Andrés Manuel López Obrador, y las cada vez más grandes pugnas internas entre sus diversas facciones, señala el doctor en ciencia política.
Incluso en su bastión más importante, el Distrito Federal, ha experimentado una disminución significativa de su base electoral. Si bien es cierto que ha conservado la mayor parte de las delegaciones (12 de 16), lo ha hecho con porcentajes cada vez menores de votación y una Asamblea Legislativa menos hegemónica. 
En este panorama, seguramente se recrudecerán las pugnas entre corrientes perredistas y se ve complicado que lleguen a un acuerdo en torno a la candidatura presidencial, vaticina el especialista.
Para el Partido Acción Nacional (PAN) el derrumbe electoral de 2009 fue monumental, pues no sólo perdió 63 de sus 206 diputados, sino que de las seis gubernaturas en disputa sólo ganó una, la de Sonora. 
También perdió bastiones tradicionales como Querétaro y San Luis Potosí y, a nivel municipal, localidades tan importantes como Naucalpan y Tlalnepantla del corredor industrial del Estado de México.
Entre los factores de la derrota panista, el doctor Gutiérrez López identifica el cuestionamiento al ejercicio gubernamental de los últimos tres años por parte de la población, cuyas prácticas no han sido satisfactorias para amplias franjas del electorado.
La baja votación panista indica que problemas fundamentales como el desempleo, la carestía y la inseguridad no fueron adecuadamente tratados por las políticas públicas de la presente administración, apunta el investigador.
El académico concluye que independientemente del partido que gane las elecciones presidenciales de 2012, los problemas nacionales exigen que la correlación de fuerzas políticas resultante de este proceso derive en acuerdos sustantivos, capaces de mejorar la calidad de la democracia mexicana y sus rendimientos sociales.

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