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sábado, 26 de junio de 2010

IMPULSAN ACADÉMICOS Y COMUNIDADES RURALES PATRIMONIO Y TRADICIONES DEL PAÍS

Para impulsar nuevas formas de conservación, utilización y comercialización del maíz, maguey, madera, plantas medicinales y alimenticias, peces y ajolotes de agua dulce, investigadores y comunidades rurales del país suman esfuerzos en un proyecto conjunto que, coordinado por la UNAM, rescata el patrimonio en este ámbito.
El modelo de investigación y trabajo de campo se desarrolla en comunidades rurales de Michoacán, Guerrero, Hidalgo y el Distrito Federal, y trabaja dentro del Seminario Sociedad del Conocimiento y Diversidad Cultural.
Es una tarea transdisciplinaria que une los intereses y el trabajo de la academia y la sociedad rural para aprovechar recursos naturales y culturales.
Desde hace cuatro años, reúne el esfuerzo de especialistas de 12 instancias de la UNAM, un grupo de la Universidad Pedagógica Nacional (UPN) y de tres socios externos: el mexicano Grupo Interdisciplinario de Tecnología Rural Apropiada (GIRA), la asociación francesa Geyser, y el Departamento de Análisis Económico de la Universidad Autónoma de Madrid, en España.
“Es un proyecto de contacto con grupos rurales del país, que articula el trabajo de universitarios, en donde participan biólogos, ecólogos, filósofos, economistas y abogados”, explicó Arturo Argueta Villamar, del Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias (CRIM) de esta casa de estudios, y quien forma parte del comité directivo junto con León Olivé Morett, del Instituto de Investigaciones Filosóficas (IIF), y Martín Puchet Anyul, de la Facultad de Economía (FE).
También colaboran de las facultades de Ciencias (FC), Derecho (FD) y Filosofía y Letras (FFyL); de los institutos de Investigaciones Sociales (IIS), Jurídicas (IIJ), y Económicas (IIEc); de los centros de investigaciones en Ecosistemas (CIEco), y en Geografía Ambiental (CIGA), y del Programa Universitario México Nación Multicultural (PUMC), de esta casa de estudios.
Cuenta con financiamiento del Fondo de Cooperación Internacional en Ciencia y Tecnología (Foncicyt), que sostienen de manera conjunta la Unión Europea y el gobierno de México, a través del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).
Ejemplos productivos
En Michoacán, se desarrollan cuatro proyectos: el de madera y ahorro energético de leña, el de madera y construcción de muebles, el de siembra y utilización de maíces criollos mexicanos, y uno más de cultivo y conservación de peces y ajolotes del lago de Pátzcuaro.
En el Distrito Federal, junto con pueblos originarios de Milpa Alta, Tlalpan, Xochimilco y Magdalena Contreras, los académicos impulsan el desarrollo y reconocimiento de la medicina tradicional mexicana, y se trabaja en el cultivo y comercialización de plantas medicinales como la valeriana, el árnica y el estafiate.
En Hidalgo, con una cooperativa de pescadores de la presa El Tejocotal, se labora en la recuperación de la pesca tradicional y la acuicultura, para extraer carpa y charal con atención al entorno ecológico.
En el Valle del Mezquital, también en Hidalgo, se trabaja para desarrollar un Museo del Maguey, que profundizará en los más de 500 usos de esa planta. La idea es que el sitio sea un polo de desarrollo cultural con las comunidades indígenas, que contará con un jardín botánico, área de talleres, sala de exposiciones y restaurante con comida y bebida hecha a base de maguey.
En la Montaña de Guerrero, investigadores y grupos locales unen esfuerzos para recuperar la técnica prehispánica de siembra “tlacolol” (conocida como de roza, tumba y quema), así como el cultivo de palma para hacer artesanías.


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