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viernes, 18 de junio de 2010

EU REPATRIA CERCA DE 40 MIL NIÑOS A MÉXICO AL AÑO

Cada año, alrededor de 40 mil niños no acompañados, son repatriados desde Estados Unidos a territorio mexicano, y un gran número de infantes centroamericanos son regresados desde nuestra nación a sus países de origen, expuso María Claudia Duque Páramo, especialista de la Facultad de Enfermería de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá, Colombia.
Al respecto, añadió que los gobiernos no sólo deben atender y defender a la población que habita en su territorio, sino a la que decidió migrar, pues es en el extranjero donde los expatriados son más vulnerables.
“Es indispensable entender lo que los emigrantes generan, en términos económicos, al país al que se trasladan, porque esto permite abordar integralmente la problemática”, indicó.
Al impartir la ponencia Las niñas y los niños como sujetos y actores en las migraciones internacionales: antecedentes, tendencias y métodos, la especialista señaló la necesidad de aplicar políticas públicas que atiendan los problemas estructurales que dicho sector poblacional enfrenta. “La propuesta es que, en vez de juzgar tanto a los padres como a los menores emigrantes, se analicen sus vivencias para entender y atender la situación”, apuntó.
En el auditorio Leopoldo Zea del Centro de Investigaciones sobre América Latina y el Caribe (CIALC), señaló que se deben observar los efectos negativos y positivos de la migración, así como los costos que implican, pues aunque los gobiernos se benefician con las remesas, la sociedad queda desprotegida.
“Debemos diseñar acciones y políticas que apoyen a las familias y a los niños”, acotó. Los infantes viven la migración de tres modos: o bien se van con su familia, o son abandonados por ésta, o el padre o la madre parten del hogar.
Migración parental
Cuando los emigrantes se encaminan al extranjero y dejan detrás a sus hijos, los menores experimentan un fenómeno llamado “migración parental”.
Esta situación la viven millones de pequeños en todo el mundo y es frecuente en países como México, Colombia, Ecuador, Filipinas, Perú y Tailandia.
Por ejemplo, en Filipinas, se calcula que entre tres y seis millones de infantes tienen a alguno de sus padres en el extranjero, y en México, existen lugares -como Michoacán- donde 90 por ciento de los jefes de familia trabajan en Estados Unidos o Canadá.
Duque Páramo argumentó que cuando se da este tipo de migración aumenta la vulnerabilidad en los hogares de estratos bajos, pues aunque ganar un sueldo en divisas extranjeras brinda beneficios en la educación y vida cotidiana, no evita conflictos emocionales.
Por ello, recalcó, es ineludible la creación de centros de apoyo para los emigrantes, para que entiendan y vivan estos fenómenos de manera sencilla, sobre todo en los aspectos emocionales, cotidianos y de salud.
“Debemos promover la reparación de vínculos y acciones que ayuden a tumbar el muro que se forma cuando la familia se divide”, expuso.
No se debe olvidar que México es un país de origen, tránsito y destino de inmigrantes.


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