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sábado, 19 de junio de 2010

EN MÉXICO LAS POLÍTICAS SOBRE ENERGÍA NUCLEAR PRESENTAN UN ATRASO DE ENTRE CINCO Y DIEZ AÑOS

Las políticas sobre energía nuclear en el país presentan un atraso de entre cinco y diez años en relación con el repunte registrado a nivel mundial, ya que el Plan Nacional de Energía no incluye entre sus prioridades los programas nucleares, a pesar de que para obtener una buena economía energética se requiriere la construcción de diez reactores.
Las afirmaciones fueron hechas por el doctor Gilberto Espinosa Paredes, profesor de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), al recapitular sus investigaciones sobre reactores típicos y avanzados de agua en ebullición (Boiling Water Reactor –BWR-) durante su ingreso a la Academia de Ingeniería de México.
El investigador de la Unidad Iztapalapa y miembro de la Academia Mexicana de Ciencias y del Sistema Nacional de Investigadores, nivel 2, propone la construcción de “reactores inherentemente seguros” o de “seguridad pasiva”, lo cual es materia de investigación y desarrollo tecnológico en el ámbito internacional.
“Muchos países han empezado a desarrollar sus programas nucleares, otros los han reactivado y unos más nunca los abandonaron”, pero México los ha dejado totalmente de lado, afirmó el especialista.
Sólo las unidades generadoras de la Central Nuclear Laguna Verde, en Veracruz, continuaron operando; desde 1990 la unidad uno y desde 1995 la unidad dos. Éstas tuvieron un “aumento de potencia” de 105 por ciento en el 2005 y para 2010 sufrirían “un aumento de potencia extendido” de 120 por ciento.
Espinosa Paredes expuso que la capacidad instalada de energía nuclear representa el cinco por ciento de la energía total consumida en el país. Sin embargo, para obtener una diversificación de energía y una buena economía energética se requiere un ascenso a por lo menos diez o 15 por ciento, esto equivale a construir diez reactores aproximadamente.
Una vertiente tecnológica de su trabajo contempla reutilizar el combustible nuclear gastado para hacer diseños más avanzados y que se vuelvan a emplear en centrales nucleares, contribuyendo a la disminución importante de desechos radiactivos y a la no proliferación de artefactos bélicos.
Acerca de la formación de recursos humanos para el funcionamiento y construcción de centrales nucleares, el investigador del Departamento de Ingeniería de Procesos e Hidráulica señaló que se demandan ingenieros en energía, además de civiles, eléctricos, mecánicos, químicos y metalúrgicos, entre otros.
El profesor ubicó a la UAM como “pionera” en estudios nucleares, ya que desde 1975 el plan de estudios de la licenciatura de Ingeniería en energía ofrecía a sus alumnos la opción nuclear: “México fue de los pocos países que en aquella época contaba con una carrera de esas características; fue bastante innovador a escala mundial”.
El doctor Octavio Agustín Rascón Chávez, presidente de la Academia de Ingeniería, dijo que la organización que representa “reconoce los méritos y logros excepcionales” de ingenieros dedicados a nutrir a México con una ingeniería moderna que contribuya al desarrollo humano, económico y social.
El funcionario precisó que el doctor Espinosa Paredes se integró como Académico Titular de la Comisión Nuclear de la Academia de Ingeniería, la cual es presidida por el doctor Juan Luis François Lacouture. El trabajo del profesor de la UAM se titula Ecuaciones promedio no-local para flujo multifásico: Aplicación en reactores de circulación natural tipo BWR.

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