EL CAPITALINO

EL CAPITALINO
Visita nuestro nuevo sitio

lunes, 12 de abril de 2010

RECONOCEN A UNIVERSITARIA POR SUS INVESTIGACIONES EN CUATRO CIÉNEGAS

Invitada por la NASA y guiada por el experto en peces Wendell Minckley, Valeria Souza Saldívar visitó, por primera vez, la región de Cuatro Ciénegas, Coahuila, en 1999. La zona, parecida a Marte, pero sobre todo a nuestra Tierra primitiva, provocó en la científica universitaria “amor a primera vista” y, a partir de entonces, un apasionado trabajo de investigación y promoción de la conservación del sitio.
Por ello, el jurado del Programa Volkswagen (VW) “Por amor al planeta”, decidió entregar a esta integrante del Instituto de Ecología el “Premio a la Investigación Científica en Conservación Biológica” 2009.
Ha sido un privilegio encontrar este “Parque Precámbrico” –de la primera etapa de la historia de la Tierra–, aseguró. Ahí se puede contar la historia, “desde las profundidades”, del origen de la diversidad en el planeta.
Rodolfo Dirzo, integrante del jurado del Premio y profesor de la Universidad de Stanford, recordó que hace millones de años existieron comunidades de bacterias que formaban una especie de “tapete” de piedra; se trata de los estromatolitos –equivalentes a los arrecifes de coral– del Precámbrico.
Son los seres vivos más primitivos que poblaron este mundo y realizaron un proceso de intercambio de gases que, entre otras cosas, liberó mucho oxígeno a la atmosfera primitiva, generando cambios espectaculares.
Una representación destacada de esos ecosistemas precámbricos se halla en México, en Cuatro Ciénegas. Valeria Souza estudia ese “laboratorio viviente”, donde se puede analizar la ecología y evolución de los microorganismos y de la Tierra, dijo el científico.
El Parque Precámbrico
Al recibir el premio y explicar sus investigaciones, Souza mencionó que los genomas de las especies bacterianas presentes en los cuerpos de agua de Cuatro Ciénegas relatan historias de adaptación; ella y sus colaboradores realizan estudios de biología, genómica, metagenómica, entre otros, y han encontrado que el hecho de que no haya fósforo, produce aislamiento reproductivo y geográfico.
Aún sin sexo, “viajes” ni comida, ellas se diversifican y se crean nuevas especies. “Eso explica la historia de la mayor parte de la vida en el planeta”, acotó.
Esa región coahuilense es bellísima, dijo. Por sus colores, es como las aguas del Caribe en el desierto. En realidad se trata de un segmento del mar que se quedó “atorado” hace mucho tiempo; por eso, la mitad de sus bacterias son marinas y otra buena parte, está asociada a los volcanes, pues debajo hay una falla geológica activa.
En esa “máquina del tiempo”, unas especies roban la comida de otras; unas hacen antibióticos; otras crean resistencia a antibióticos para defenderse; otras producen babas; otras comen lo que nadie quiere o lo que sea: petróleo, tolueno, insecticidas. Por ello, el potencial biotecnológico de ese “tapete de piedra” es enorme.
En Cuatro Ciénegas se producen todos los ciclos biogeoquímicos, sin los cuales no hay vida: nitrógeno, carbono, azufre, fósforo. El sitio nos da una lección de sobrevivencia y de autosustentabilidad, añadió.
Pero, aclaró Souza, no queremos estorbar el desarrollo de la zona, sino garantizar un futuro para todas las criaturas, grandes y pequeñas. Ello empezó al ampliarse el área protegida de Cuatro Ciénegas, pero aún falta mucho por hacer para no perder esa riqueza.
Para contribuir a forjar ese futuro, Valeria Souza informó que dedicará los 500 mil pesos del premio a apoyar a los niños de la región que quieran ir a la universidad. “Los chicos ya no se quieren ir del otro lado de la frontera, quieren estudiar, y les pido su ayuda para hacer una fundación y becarlos”.
Otro plan es aplicar en México, por primera vez, uno de los postulados del Protocolo de Río, que establece que los poseedores de los recursos genéticos son también dueños de parte de las ganancias de su comercialización. “El potencial biotecnológico es enorme y lo queremos regresar a la gente para educación, salud y conservación”.
En la ceremonia, Otto Lindner, presidente del Consejo Ejecutivo de VW de México, refirió que el Programa cumple su cuarto año: “hemos tenido una gran aceptación en el medio académico y científico, así como el sostén de las autoridades ambientales federales y estatales. Esto nos motiva a continuar en este camino y seguir agregando nuevos proyectos al programa de responsabilidad social en apoyo al medio ambiente”.
Souza, quien se ha destacado por sus trabajos en el área de ecología evolutiva, también ha hecho una labor extraordinaria para defender y conservar el valle de Cuatro Ciénegas, “y ha contagiado su preocupación y entusiasmo a muchas personas e instituciones”, dijo.
A su vez, Rodolfo Dirzo añadió que la universitaria ha sido defensora de ese sitio. De las 80 mil hectáreas que representaba el área natural protegida de Cuatro Ciénegas, a partir de su trabajo se han ampliado a 800 mil.
En la ceremonia también se otorgó el Apoyo al Proyecto de Investigación en un Área Natural Protegida, al Centro de Educación Ambiental e Investigación de la Sierra de Huautla, de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM).
Asimismo, se entregaron reconocimientos especiales a los finalistas al Premio a la Investigación Científica en Conservación Biológica; entre ellos, Víctor Sánchez Cordero Dávila, del Instituto de Biología; en su representación, recibió el reconocimiento la directora Tila María Pérez.

1 comentario:

El Opinador dijo...

Que lugar tan interesante es Cuatro Cienegas deberia de habar mas informacion al respecto
http://www.tourist-a.com/Cuatro-Cienegas/